Texte espagnol dm 1eres

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Nico era chiquito y flaquito. Los barrotes de las rejas, escasamente distantes unos de otros y que nos separaban de nuestros familiares eran helados. Alli nos algopabamos, casi unos sobre otros, cuando llegaban nustros seres queridos. Nicolas, de apenas tres anos venia frequentemente. Mi miraba sin comprender por que yo estaba del otro lado de los barrotes, por que no podia estar con el. Imaginandose cosas horribles sobre nuestra vida carcelaria. Pero un dia se me ocurrio probar… Y su cabecita paso entro los barrotes.

Me di cuenta de que todo su cuerpecito podria hacer lo mismo. Y negocie con el guerdia de turno. Los guardias eran brutales y bestiales. Pero habia aquellos que en medio de la violencia infernal de una paliza deslizaban una mirado complice, aflojaban imperceptiblemente las trompadas ( imperceptiblemente para los otros guardias y sus jefes, pero no para nosotros, atentos al menor gesto ), los que se conmovian de de nuestra situacion y las de nuestras familias.

Acosa este al que me refiero tuviera un hijo chiquitito y flaco. El caso es que dejo pasar a mi Nico, « Solo un ratito « ; Un ratito ! Fue uno de los momentos mas intensos de mi vida. Llebe

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a mi hijo hasta del celda, el mostre mi cama, los entandes donde teniamos acumulados un tarrito de dulce de leche y algo mermelada. Le hice ver como viviamos, la mesita donde yo me sentaba a escribirle las cartas que que le enviaba todos la semanas, el inodoro, la ventana, las revistas, los libros.

De pronto vio una cucaracha que se paseaba por el suelo y me dice : -Papa, matala. Le dije que era una amiga nuestras que no hacia dano. Despues de unos minutos y ante el termor del guardia que se descubriera su transgresion del reglamento, volvi a pasar a Nico del otro lado. Fue dificil pero necesario. Esa vivencia le permito a mi hijo relegar sus fatasmas y vivir mi encarcemamiento con mayor tranquilidad. Pudo ver que nuestras condiciones materiales eran menos truculentas que lo que se imaginaba.

A lo largo de esos anos y a media que iba creciendo ese recuerdo le servio para soportar mejor la ausencia des su padre. Algunas semanas mas tarde cuando quise repetir la experiencia su cabecita habia crecido y ya fue impossible hacerlo. Me hubera gustado tanto que la mia fuera mas pequena para pasar del otro lado. Pero la fuerza de mis convicciones y mis ansias de libertad nunca dejaron de estar del otro lado. Los barrotes nunca lograron apresar mi espiritu.